Chaplin por partida doble
Como había comentado anteriormente, este mes el canal de cable Europa Europa ha programado un ciclo con 4 largometrajes de Charles Chaplin. He visto los dos primeros: Tiempos Modernos y El Gran Dictador, ambas obras maestras que nos ponen en frente a un genio del cine.
Tiempos Modernos es la primera película “con sonido” en la que participó Chaplin, aunque conserva mucha de la estructura de las películas mudas, por ejemplo los cartelitos con los diálogos. Chaplin interpreta al vagabundo, al “little tramp” de siempre a quien ahora vemos convertido en un obrero explotado en una fábrica de ensamblaje. Tal es la “presión” del trabajo que el buen Chaplin termina con una crisis nerviosa. A partir de ahí una serie de acontecimientos lo lleva a encontrarse con una huérfana interpretada por la deliciosa Paulette Goddard. Más enredos se producirán hasta el final en el cual Chaplin y su compañera intentan iniciar una nueva vida con mucha esperanza.
Chaplin no dice una sola palabra en Tiempos Modernos, excepto al interpretar una canción cuya letra no tiene sentido alguno. Dice así:
En cambio en El Gran Dictador, Chaplin no sólo habla sino que lo hace a través de dos personajes: el dictador de la ficticia Tomainia y el barbero judío. El film entero es una burla del regimen nazi y del mismísimo Adolf Hitler en plena Segunda Guerra Mundial. Sin duda la interpretación del personaje Adenoid Hynkel quedará en el recuerdo, especialmente en aquellos discursos tan cargados de odio que lo hacen estremecer a uno:
Si bien el elemento de humor está presente, hay momentos realmente dramáticos relacionados con los atropellos que sufrían los judíos. Claro, en esos días no se conocía toda la verdad acerca de los campos de concentración de los nazis así que incluso Chaplin se da el lujo de bromear sobre el tema. Hay también escenas clásicas del cine como la de Hynkel jugando con el globo terráqueo (no es difícil imaginar a muchos gobernantes pasados y actuales en ésta misma escena):
El toque político no es algo que se pueda ocultar y Chaplin lo deja muy claro, cuando al final se despoja de sus personajes para lanzar un emotivo discurso en contra de las dictaduras y las falsas democracias. Yo siempre he sido cuidadoso de los mensajes que algunas películas intentan dejar o peor, de aquellos que la gente intenta buscar en las películas, sin embargo no puedo hacer otra cosa más que admitir que es el mejor final que pudo tener esta película:
Y podría seguir hablando más y más de estas películas, ya que he quedado absolutamente fascinado. Mientras tanto el ciclo continúa con Monsieur Verdoux y Luces de la Ciudad.
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